Cómo son los hombres -o no- (por Pablo)


Los medicamentos traen prospecto. Los vinos, nota de cata y sugerencia de maridaje en la etiqueta. ¡Por Dios, si hasta las cajas de preservativos llevan dibujitos explicando cómo se usan! Entonces… ¿por qué las personas no traemos instrucciones, avisos… algo que evite confusiones, males posteriores y errores fatales? Nos pasamos la vida aprendiendo a golpes y tocando de oído. Yo agradecería ese manual, la verdad. Mi adolescencia hubiera sido mucho menos dolorosa. Y lo que viene después de la adolescencia, también, la verdad.

A la espera de abrir un blog sobre hombres en el que invitar a mujeres que me digan cómo son ellas, yo voy a hablar de hombres. No de todos los hombres, sino de lo que generalmente se dice de nosotros, los hombres… y que a veces es cierto, a veces no.

No están todos los que son, pero sabéis que son todos los que están…

1. Un hombre nunca pregunta una dirección
No. Los hombres somos más castellanos (y las mujeres más mediterráneas, que dicho así no es una chorrada mucho peor que aquello de que vosotras sois de Venus y nosotros de Marte), y nos regimos por el refrán que dice “no preguntes, que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.” No preguntamos porque ya deberíamos saberlo. No saber y pedir ayuda es síntoma de debilidad, y la verdad, la debilidad nunca ha sido muy bien vista en los hombres. Ni siquiera por vosotras.

2. A los hombres les fascina el fútbol
Sí. Como dijo Nick Hornby, “me enamoré del fútbol como después me enamoraría de las mujeres: de repente, inexplicablemente, sin críticas, sin pensar en el dolor que me traería aparejado”. La patria no es la bandera y la nación; la patria es el barrio, el bar, las patatas bravas, los amigos, la familia… y tu equipo de fútbol. Conozco muchas relaciones padre/hijo cuyo único canal de comunicación es el fútbol. Y sí: esa superficie verde, en una televisión, ejerce un inexplicable poder de atracción. Es algo hipnótico: da igual que sea la final del Mundial o el torneo alevín de Brunete.

3. A los hombres se les gana por el estómago
¿Y a vosotras no, no? Anda, no fastidies…

4. Los hombres sólo piensan en lo único
O dicho de otro modo: pensamos con una parte del cuerpo que no es el cerebro. En parte, sí, para qué vamos a engañarnos. Pero si no hubiera sido así, no hubiera sobrevivido la raza humana. Ni muchas parejas.

5. Los hombres no lloran
¿Cómo que no? Como berracos, oiga. Pero de manera, digamos, alternativa. Lloramos por los hijos y las penas del corazón, sí, pero también por remontadas de nuestro equipo o cosas aún más estrafalarias (yo, por ejemplo, soy un mar de lágrimas cada vez que veo El sexto sentido; si alguien tiene alguna explicación, agradecería lo comentara). Pero no lloramos con las comedias románticas. Porque…

6. A los hombres no les gustan las comedias románticas
No es que no nos gusten, es que lo consideramos un género cercano al fantástico o a la ciencia ficción. Esa exaltación del amor perfecto, ese “al final se va a dar cuenta de que me quiere y volverá conmigo”, ese “el amor lo puede todo”, nos parecen tan improbables como Godzilla invadiendo Japón. Y de hecho, los amigos gays que conocen perfectamente el alma femenina nos parecen tan improbables como Godzilla.

7. A los hombres les gusta el porno
Sí. Vale que puede ser repetitivo y aburrido (sobre todo a partir del sexagésimo quinto vídeo consecutivo), pero por otra parte es altamente didáctico (el nivel de práctica que vemos en esas películas, desengañémonos, nunca lo vamos a alcanzar). Una de las críticas más habituales es que el consumidor de pornografía piensa que luego el sexo es así: eso es mentira. Por muchos partidos que vea de Fernando Torres sé perfectamente que nunca voy a poder jugar como él. Sabemos de sobra que es otro género fantástico, como las películas de Godzilla o las comedias románticas (de hecho, tiene mucho en común con éstas: ambas tratan de deseos que difícilmente se van a cumplir).
Un consejo: si un hombre dice que no ve nunca pornografía, desconfía de él. Es mucho mejor un hombre interesado por el sexo que un mentiroso.

8. A los hombres no les gusta comprometerse
Falso. La frase correcta es: “a los hombres no les gusta comprometerse en aquellas cosas que yo quiero que se comprometa”.

* * * * *

¿Esto quiere decir que todos los hombres somos iguales? Supongo que en la misma medida en la que todas las mujeres son iguales. Es decir: no. A mí, por ejemplo, no me interesan en absoluto temas tradicionalmente masculinos como las películas de Chuck Norris, el bricolaje o los automóviles.

De hecho, en una ocasión, dos compañeras de trabajo me dijeron muy en serio, cuando les dije que yo no conducía, que un hombre que no conduce es menos hombre (sic). Lo que demuestra que el que la sensibilidad sea patrimonio femenino no deja de ser otro tópico.

Y es que, como diría El Gallo, “hay gente pá tó”.


16 respuestas a “Cómo son los hombres -o no- (por Pablo)

  1. Isabel Coixet es una lesviana-reprimida, feminista-machista con toques misóginos, amargada de tener que soportarse a sí misma las 24 horas del día los 365 días del año, sóla en la vida porque nadie la traga que no sabe escribir dos mierdas de frases seguidas. Ah, y además es tonta del culo.

    Hoy me pillas de buen humor, mira tú…

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  2. Bueno, lo primero muchas gracias a las administradoras por dejarme escribir en su blog. Me parecía que lo más correcto era escribir sobre los hombres, o sobre un punto de vista masculino de la vida, ya que éste es un blog de mujeres, y no creo que vaya a saber yo más de ellas que ellas mismas. Hace no mucho escuché a Isabel Coixet diciendo que ella sabía perfectamente cómo eran los hombres, y que además eran muy predecibles, y pensé que si yo alardeaba en este foro de saber cómo son las mujeres iba a quedar al mismo nivel de estupidez que ella.

    Sí, la verdad es que son tópicos todo lo que cuento, muy a lo Bridget Jones, como dice Marta (el equivalente masculino buscadlo en los libros de Nick Hornby). Y hay más tópicos, pero he optado por explicar los que a mí me afectan o comparto. Quede claro que no todos los hombres nos regimos por las mismas reglas, ni tampoco las mujeres (afortunadamente, en ambos casos). De todos modos, no es del todo cierto que suscriba todos los puntos que he enumerado: sí que me gustan las comedias románticas. Bueno, dos o tres de ellas. Y además suelen ser británicas…

    Y por cierto, nadie me ha aclarado nada respecto a mi respuesta lacrimógena a “El sexto sentido”…

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  3. Me voy a echar tierra sobre mí mismo pero, a postre de tu anécdota de no conducir, ahí va una mía que me pasó hace un par de semanas.

    Yo reconozco ser un poco atípico si nos regimos por los cánones: no me gusta el futbol, pregunto si hay que preguntar, me dejo arrastrar al cine a ver alguna que otra romántica y, si hay que llorar, se llora coño, que no por eso vamos a ser menos hombre.

    Bien pues, el otro día hablando con un amigo (y sin extenderme aquí en detalles por no haceros un mini-post) le contaba algunas preocupaciones sentimentales que llevo últimamente. Cuando terminé de hablar me dijo el muy gracioso: “por si alguien tenía dudas de que pudieras ser gay, ya les digo yo que no, ¡que tú lo que eres es una tía!”.

    Y, siguiendo la coña, tiene razón. Me gusta el sexo como a todos y, siempre que he tenido novia estable, he pretendido tenerlo lo máximo posible pero, tál y cómo le conté a mi amigo, nunca lo voy buscando de primeras. Es decir, prefiero antes unos mimos, unas caricias y un “te quiero” bien dicho a que la chica de turno me destroce en la cama por divertido que sea el rato; un salir a cenar, un cine (con romántica-ficción o con otra) y unas buenas risas… Vamos, reproduciendo sus palabras exactas, “un romance”.

    De todas formas te doy toda la razón en algo, pero hacia los dos bandos: si viniéramos con un manual, todo sería mucho más sencillo. Yo también me habría ahorrado (incluso ahora) muchos dolores…

    ¡Un saludo!

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  4. Muchas gracias Pablo por este “manual”… ahora sí que las cosas están en su sitio, verdades como puños que se dice… Yo tengo al lado a un hombre que reune todos los puntos que has citado, y estando más o menos de acuerdo en algunos (a mi también se me gana por el estómago en cambio pregunto siempre porque mi sentido de la orientación es nulo, el porno me parece un complemento perfecto al sexo y tambien lloro como una condenada con las pelis romanticas, me encanta ver como a él se le humedecen los ojos de emoción y lo de conducir no es mi fuerte y no se lo pido a él…) tengo que decir que es un placer ir descubriendo el mundo masculino poco a poco junto a él…

    Isa, olé, me ha encantado tu comentario, que lo sepas…

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  5. Me has hecho reír. A veces pienso que los hombres y las mujeres pertenecemos a dos especies diferentes 😀 Me identifico sobre todo con la primera de las características que citas: “los hombres nunca preguntan una dirección” (y menos ahora con los GPS) Me ha ocurrido cienes de veces y me seguirá ocurriendo.

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  6. Qué manía tiene en este país (bueno, y en muchos otros) con lo de condicir… intento entenderlo pero soy incapaz…

    Como bien dices, creo que los hombres no son todos iguales y sinceramente, menos mal!!

    Besos!

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  7. Vamos a ver: un hombre trae de serie incorporado un GPS mental… Es algo innato. Lo que pasa es que a veces pierde la conexión. ¿O al GPS de vuestro coche nunca le ha pasado? Pues eso. Entonces hay dos soluciones: seguir dando vueltas hasta que aparece el camino correcto, como por arte de magia, o pararte a preguntar. Y nosotros, por lo general, preferimos agotar la primera opción antes de recurrir a la segunda.

    Y sí, me gusta el porno y me parece un género fantástico en todos los sentidos. De hecho, me parece el más educativo de todos los géneros cinematográficos.

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  8. Muy bueno, supongo que se cumplen unos sí y otros no. Es como en la peli de Briget Jones, junta en una mujer todas las neuras mundiales, por eso de una u otra forma conectabas en algún punto.

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  9. Muy bueno, Pablo. Me encanta esto de derribar mitos… para mí, es toda una debilidad… Aborrezco las generalizaciones.

    Conozco muchos hombres que no encajan con los arquetipos descritos y archirepetidos por el conjunto de la sociedad (y también a muchos que sí lo hacen), pero en espera de que comenten ellos sobre sí mismos, hablaré de algunos de los falsos mitos que se ciernen sobre las mujeres y que enlazan con los que tú has enumerado.

    No me gusta preguntar direcciones pese a tener un nulo sentido de la orientación, la mejor forma de conquistarme es vía gastronómica, me encantan los hombres que muestran sus debilidades abiertamente -y si lloran ya ni te cuento-, tengo baja tolerancia a las comedias románticas y bastante alta por las pelis porno… será porque si no pensara en lo 'único' estaría desequilibrada… (claro que igual lo estoy)

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