La decisión de Soraya o cuentos sobre bajas maternales (Por Ana)

Erase que se era una mujer repleta de amor. Había conocido al hombre de su vida y, tocada por la varita mágica de su hada madrina, había tenido la suerte de que él también la considerase la mujer de la suya. Juntos habían iniciado una vida nueva, lleva de alegrías y penas, felicidad y problemas, pero juntos todo se podía resolver. Ambos trabajaban duramente no solo para conseguir hacer realidad el sueño de estar juntos, también para sobrevivir. La crisis, la cesta de la compra, la hipoteca, las deudas… feas palabras que ensombrecían la vida de esta pareja. Pero ellos eran valientes, e incluso en estos tiempos de temor, paro y necesidad, ellos decidieron que era el momento de ampliar la familia. Echaron cuentas (qué triste que el nacimiento de un hijo dependa de una cuenta bancaria) y pensaron que ya se las arreglarían, que el futuro bebé compensaría todo. Cuando la mujer contó en su trabajo que estaba embarazada, las amenazas sutiles y no tanto de despido, empezaron a sobrevolar el estado de felicidad en el que se encontraba. La pareja necesitaba el sueldo de ella, y más ahora que iban a ser tres. Y entre alegrías e incertidumbres, llegó su hijita, una gordita maravillosa que comía como una loca y gastaba en pañales lo que no está escrito. Sus padres tuvieron que tomar la decisión más dolorosa del mundo: ninguno de los dos podía tomarse la baja por maternidad o paternidad, imposible si no querían verse en la calle con cualquier excusa absurda a la vuelta de la misma. Así que, a las pocas semanas de nacer, su hija iba cada día a las ocho de la mañana a casa de su abuela con los biberones de leche materna que su madre le había preparado, y allí se quedaba hasta las siete de la tarde, hora a la que unos desfallecidos padres la recogían para volver a llevarla a su cuna.

Erase otra mujer, una mujer importante, dedicada a marcar los destinos de una nación, mano derecha del futuro dirigente de la misma, que en el momento más crucial de la lucha por el poder, se encuentra embarazada. Aún así, ella no deja su empleo hasta el último momento. Se mantiene en pie en mítines, reuniones, conferencias… Muy loable, ya que es lo hacen el 90 por ciento de las mujeres en este país: trabajar hasta el fin del embarazo. Nuestra protagonista da a luz a pocos días de la importante toma de decisión sobre quién va a ocupar el cetro de este país, quién va a decidir sobre el bienestar y la economía de sus habitantes. Finalmente, la suerte o la mala suerte, deciden que sea su líder el que ocupe ese puesto. Ella no lo duda ni un instante: da igual el dinero que tiene, el puesto asegurado a la vuelta, lo que sea, pero ella tiene que estar presente en este momento… y no como una mera trabajadora, si no como aquella que tomará decisiones importantes y definitivas, aunque eso le lleve a estar horas y horas fuera de su casa… ¿y su niño? Bueno, pues para eso sirve el dinero… Pondrá a alguien de su entera confianza a cuidarle… Tiene que tomar decisiones importantes, ella será la que ayudará a su jefe, por ejemplo, a seleccionar a las personas de las que se va a rodear para elabora y llevar adelante leyes que favorezcan, por ejemplo, la conciliación familiar, sí, eso que viene a decir que las empresas deben facilitar el que los padres se puedan ocupar de sus hijos, el que tengan derecho a una baja por maternidad o paternidad sin perder el puesto de trabajo, el que a los niños nos lo críen los abuelos o las nanas… Eso que su partido pregona y propugna, es más, se les llena la boca con grandes palabras cuando hablan sobre ello. Llegar a un estado de bienestar en el que no haya que decidirse por maternidad o trabajo, en el que las empresas favorecen con horarios y facilidades las relaciones familiares… como ocurre en muchos países de Europa. Ese tipo de decisiones… Ella está contenta, sigue figurando, manteniendo su estatus, nadie ha ocupado su lugar en el partido… Y tiene a su niño en casa, al que besa y achucha cuando llega… Del padre de la criatura poco sabemos, solo esperamos, por el bien de los tres, que él si trabaje en una empresa en la que entiendan que un niño recién nacido necesita a sus padres y, él sí, haya cogido su baja por paternidad…

P.D: Pongo este dibujo porque no me apetecía nada poner el careto de Soraya, que se me aparece cada vez que enciendo la tele o leo un periódico…



7 respuestas a “La decisión de Soraya o cuentos sobre bajas maternales (Por Ana)

  1. La baja maternal es un derecho, y no una obligación, como bien decís. Derecho que a muchas se nos queda corto, y alargamos permutando la hora de lactancia por días, y añadiendo una semana de las vacaciones. Me incorporé al trabajo cuando mis hijas tenían cinco meses y me parecían muy pequeñas, así que lo de Soraya me parece anti-natura. Pero creo que una parte de la prensa y de la opinión pública se ha tirado al cuello de esta mamá que ejerce poco (o eso parece, ayer mismo estaba en la fiesta de la Constitución) por el hecho de que es del PP y hay un escozor electoral brutal. Creo que si lo hiciera una mujer del PSOE no hubiera sido igual la avalancha. Ya me pareció mal que la Chacón sólo disfrutara de seis semanas de baja, cuando al PSOE se le llenaba la boca con la palabra conciliación, y pensé “si esto es conciliar que venga Dios y lo vea”. Al gallego no le he oído mucho hablar de conciliación en la campaña electoral, ni ahora que es el presidente electo. El niño, por lo demás, puede estar siendo perfectamente criado por otra persona, que entiendo y espero que sea el padre. Los bebés necesitan atención, cuidados, dedicación y mucho cariño. Y seguro que hay quien sí puede darle todo eso a tiempo completo.

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  2. Partiendo de que estoy totalmente de acuerdo con que la baja por maternidad es un derecho y no una obligación, y de que cada una tomamos las decisionmes que consideramos más acertadas, a mí más que indignación o enfado lo que me provoca esta noticia es una profunda tristeza. Me da pena que esta señora se vaya a perder tantas horas maravillosas e irrepetibles con su recién nacido, y me da pena también que ese pequeñajo no vaya a poder disfrutar tanto de su mamá como seguramente le gustaría…
    En fin, que mientras sea por una decisión libre y voluntaria, como ya habéis dicho, allá cada cuál!

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  3. Yo la verdad es que en este tema tengo una opinión muy dividida porque, entre otras cosas, desconozco un montón de cosas.
    No sé si ese embarazo llegó por sorpresa o, por el contrario, llevaba tantísimo tiempo intentándolo que ha llegado en un momento poco apropiado. O quizá lo tenía todo planeado para volver al trabajo en marzo que era cuando estaban previstas las elecciones. En fin, que hay muchísimos factores que se nos escapan.

    También desconocemos si el bebé lo está cuidando su padre (tengo una amiga que renunció a su baja y se la cogió el marido. Es poco frecuente pero es el padre de la criatura y está en su perfecto derecho).
    También desconocemos qué entresijos hay dentro del partido que quizá la hayan llevado a tener que incorporarse a trabajar antes de lo que ella quería.

    En cualquier caso soy de la opinión de que cualquier madre (sea Soraya, Chacón – que también renunció a su baja maternal- o cualquiera de nosotras) querríamos estar con nuestros recién nacidos el mayor tiempo posible y que no tiene que ser fácil volver a trabajar dejando a un bebé de días en casa.

    Pero en fin! allá cada cual…

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  4. Sinceramente a mí lo que haga Soraya, o la Chacón en su día, o cualquiera de nuestros políticos en su vida privada ni me sirve de ejemplo de nada ni me importa un pimiento (mientras no roben o hagan cosas en contra de la legalidad, claro).
    Creo que “progreso” en este ámbito es la opción de poder decidir libremente y creo que eso es lo que ha hecho esta mujercilla (que por cierto, me cae como el culo) y si ella ha decidido eso, pues peor para ella… pero no comparto el linchamiento al que se ha visto sometida por este motivo. Que digo yo que la criatura tendrá un padre ¿no? como todos los bebes… y nadie dice nada cuando los padres no se cogen la baja a la que también tienen derecho.
    La baja de maternidad es un derecho y no una obligación. Hay gente que no está interesada en conciliar, allá ellos, no lo comparto, pero lo respeto.
    Dicho lo cual, yo creo que jamás lo haría, no podría soportarlo, probablemente tengo mucho más instintito maternal y mucha menos ambición laboral que la protagonista de este post. Pero ante todo respeto su decisión y el uso de la libertad que tiene de poder hacerlo.

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  5. Me parece un error renunciar a tu baja maternal en lugar de luchar por demostrar que se puede ser madre y profesional desde un puesto de envergadura… Dicho lo cual, Soraya, como mujer, como madre y como persona puede hacer lo que le de la gana siempre que no sirva de ejemplo y siente precedente, algo que, me temo, no va a ser capaz de impedir.

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  6. Pues el otro día le preguntaron que si su marido había cogido la baja, a lo cual ella respondió algo chistoso que me dio a entender que no.
    Soraya es muy rara. Tan religiosa, tanto que le toque la tripa el papa y se casa por lo civil (bueno, puede que su señor sea divorciado).
    Supongo que al tener 41 años tuvo al niño “porque tocaba y se le pasaba el tren”, pero es que parir e irte derechita a Génova a arañar un ministerio ó la vicepresidencia es lo más carente de instinto que he visto en estos días. Sin olvidar a Sarkozy, claro, que por una reunión con Merkel que bien pudo aplazar ó adelantar dos horas dejó a su esposa parir sola.

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