Sobre el humor (por Vega)

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Ignatius Farray. Sí, como el de la novela. Es un humorista tan histriónico como poco versátil que lo mismo te provoca agujetas de la risa que te da arcadas. Hoy los focos están sobre él no por monólogos hilarantes como este, sino por un tuit en el que de nuevo, sondea la capacidad de aguante de las víctimas de sus mofas. Y una horda carga la antorcha hasta la pantalla más cercana para prenderle fuego por, una vez más, ganarse la vida tratando de incomodar a la gente. Antes fueron negros o personas con discapacidad, ahora somos las mujeres.

unnamedÚltimamente lo cogemos todo con papel de fumar. En esta posmodernidad que nos consume hemos olvidado aquellas máximas de abuela que eran brújula en la oscuridad. Aquí va una: el mejor desprecio es no hacer aprecio. ¿Puede pasarle a un humorista algo peor que dejar de ser gracioso? ¿Puede pasarle algo peor a un provocador que dejar impasible a todo el mundo? Yo creo que no. Y por eso, aunque esta ha sido una de esas ocasiones en que el pobre Ignatius me ha dado más pena que risa, defiendo que no merece tal linchamiento, como tampoco lo merecen a mi juicio otros tantos que antes y ahora quieren arañar un puñado de followers haciendo eso que llaman “explorar los límites del humor”. Porque, si bien me gusta más el humor que no tiene como foco a los débiles, yo no soy quién para decir de qué se puede hacer y no hacer bromas y no creo que haya autoridad así en el mundo. Pero soy dueña del mando de mi televisor, de la radio del coche y de mi TL de Twitter.

¿Hay mejor arma de “censura” que esa?

Vega se define a sí misma así: “Soy periodista y escribo sobre derechos humanos y asuntos sociales para la Agencia Europa Press. Soy madre de dos niñas y orgullosa im-perfecta desde mayo de 1981, aunque lo descubrí mucho más tarde, claro”.


2 respuestas a “Sobre el humor (por Vega)

  1. Hasta hace no mucho, yo creía que me gustaba el humor negro… tampoco me había parado mucho a pensarlo, pero como fan de lo políticamente incorrecto me parecía natural. Hoy sé que no. Que solo me hacen gracia los chistes macabros en circunstancias muy concretas y que normalmente los que ponen el foco en las víctimas (de lo que sean: de la pobreza, de la enfermedad, del racismo, de la desigualdad social, de la violencia de género…) me dan más asco que risa. Concretamente, este tuit es lo que me produce: asco.

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