Cuestión de necesidad (por Isa)

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Le desagradaba el tono de su voz, excesivamente agudo para una hora tan temprana. Pero pese a estar al límite de su capacidad de aguante, apretó los dientes y trató de sonreír, en un infructuoso ejercicio de diplomacia. Era su jefe.

Faltaban diecisiete minutos para las diez de la mañana, y aunque llevaba casi dos horas y media trabajando aún le quedaban algunas de las tareas establecidas en su rutina laboral. Sabía que a su hora podría completarlas sin problema, siempre y cuando no la interrumpiesen… Y hoy la interumpía todo el mundo: la secretaria del director, contándole su accidentada noche limpiando las vomitonas de su gato gastroenterítico y mareándola con ese tufo penetrante y dulzón que despedía su perfume. La becaria avisándola por teléfono de que llegaría tarde y dándole más explicaciones de las solicitadas, algo que siempre le hacía dudar de la veracidad de la excusa. Fingió creerla. No le apetecían broncas.

Notaba como la bilis se le iba acumulando en la boca del estómago, la sensación de náusea creciente, la aspereza de su piel, la irritabilidad de sus párpados y de sus tímpanos en aumento… Tenía sueño, calor, hambre, dolor de espalda… Sabía, porque conocía el proceso de otras veces, que su frágil humor no iba a tolerar ni un sólo imprevisto más. Ni una sola injerencia extra en las horas que le restaban para salir.

Llegó el momento, a escasos metros de la puerta, al sol, le esperaba el coche, su refugio de soledad irreal. Rompió a sudar nada más entrar en el cubículo y se abrasó las manos con el volante y la palanca de cambios. Pero no le importó. A los pocos minutos enfilaba a buena velocidad la autovía, con el aire entrando a raudales por las ventanillas bajadas, alborotandole el pelo, y la música, su música, saliendo a borbotones de los altavoces, mezclandose con su voz que, desinihibida, le desgañitaba la garganta.

Alcanzó su destino poco antes del atardecer. Todo estaba tal y como lo recordaba desde la última vez. Abrió las ventanas de par en par dejando que la brisa marina recorriese hasta el último rincón de la casa y salió a la terraza. Se apoyó en la barandilla, mirando hacia la playa, dispuesta a contemplar el ocaso del sol naranja sobre el agua sin perder un detalle, pero antes cerró los ojos, respiró con fuerza y sonrió. Por fin.

Estas vacaciones se habían convertido en una cuestión de necesidad.


14 respuestas a “Cuestión de necesidad (por Isa)

  1. Pues yo no necesito vacaciones. Es más, si la distancia a mi trabajo supera el limite establecido por la duracción del trayecto en coche, noto como la sangre se me sube a los ojos y comienzo a estornudar. El trabajo enriquece al hombre o mujer que lo desempeña con altruismo y eficiencia. En ello esta el placer de vivir para satisfacer a los demas.
    Las vaciones en cambio estan hechas para personas debiles que necesitan de algo tan trivial como el tiempo libre para encontarse a si mismas.
    Así va el mundo. Todos trabajan para y por las vacaciones cuando deberia ser al reves. Trabajar en vacaciones y renunciar a ellas sin pago alguno, demuestra la valia de alguien que renuncia su propia viva por la empresa. Engranajes de esta sociedad que hacen posible que el mundo funcione y todos tengamos el estatus de actual.

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  2. Gracias Mónica, Ana, Sunny… Menudas vacaciones me esperan ahora!! 😉

    Cuanta razón tienes Vacas,: las vacaciones deberían ser declaradas derecho universal. Me ha emocionado tu comentario… Algunos estamos tan acostumbrados a tenerlas siempre, que no nos percatamos de la gente que se priva de ellas hasta que nos toca…. Gracias por tu reflexión.

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  3. Sí, y siempre me pregunto cómo lo hacen esas personas que estoicamente se quedan sin vacaciones año tras año. Porque han de cuidar a un familiar postrado, porque no tienen recursos, porque han de quedarse con los hijos con la esperanza de que esas clases de recuperación enderecen su formación, porque ya no tienen a esa persona con quien ir. Generalmente nunca se quejan. Los veo e intento aprender, pero están hechos de una madera especial.
    Las vacaciones deberían ser declaradas derecho universal de obligada facilitación por parte de los Gobiernos.

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  4. Qué gran regalo prevacacional nos has dado Isa!!! Yo estoy super contenta con la noticia… me ha permitido aguantar un poco mejor hasta el momento de mi asueto, que sólo me queda una semana y media… por dios, que llegue ya!!!

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  5. Pues lo cierto es que no me he ido de vacaciones… Cuando escribí esto volvía de los únicos cuatro días de descanso que me he podido permitir este año, y no he podido contestar hasta ahora porque esa misma noche me puse de parto…

    Así que nada, os informo de que he sido mami 🙂

    Gracia a todos por vuestros comentarios y a disfrutar de las vacaciones, los viajes, el mar… Y respirar!

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  6. UF! qué ganitas de vacaciones me han entrado 🙂 y qué pena que las vacaciones sean una cuestión de necesidad, porque no me digas que no sería genial disfrutar del aire con olor a sal y agua más a menudo.
    Un beso y si es tu caso, disfruta de tu respiro.

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