La Infanta imputada. La monarquía muy tocada (por Arantxa)

La Infanta Cristina y su marido en los buenos tiempos
Desde que ayer se conociera que el juez Torres ha imputado a la Infanta Cristina en el caso Nóos la monarquía española ha sido tocada por el sistema judicial. Más bien diría que herida en sus centros vitales. Bien es verdad que el marido de la Infanta ya conoce de sobra lo que es pisar un juzgado, de hecho hace tiempo que Iñaki Urdangarín fue apartado de la agenda oficial de la real familia debido a sus problemas judiciales, pero Cristina de Borbón y Grecia es infanta de España desde su nacimiento, desde la cuna, y su destino no llevaba esto escrito.
La mano de la justicia llama ahora a su puerta. Se la presuponía intocable, quizás ella misma se creía por encima del bien y del mal, privilegios de su sangre azul, y ahora resulta que tiene la sangre tan roja como todos los demás.

No está claro que Cristina de Borbón y Grecia acabe declarando, pues se ha admitido a trámite el recurso de apelación que el fiscal anticorrupción de Baleares ha presentado en la Audiencia de Palma en contra de la citación de la Infanta, pero la imputación marca un importante punto de inflexión y coloca en una delicadísima situación a la institución monárquica.

Nos os quiero aburrir con los vericuetos legales, pues sé poco de leyes. Lo que sí parece claro es que la Familia Real no está ya por encima del bien y del mal. Y en este momento especialmente crítico es cuando muchos empiezan a despertar de un largo letargo y en los foros, en las redes sociales, en las tertulias políticas  en la calle, empiezan a ser muchas las voces que se preguntan por qué tenemos una monarquía. Es más, son bastantes los que quieren que con sus impuestos no se mantenga a la familia real.

A muchos españoles les duele el bolsillo en estos momentos de crisis, y del caso Noos, aparte de la corrupción y el tráfico de influencias, lo que les cabrea sobremanera son los millones que pudo embolsarse Urdangarín de manera ilegal, presuntamente. En general al pueblo llano y soberano le molesta la buena vida, el lujo y los viajes de los que disfrutan los Reyes y sus hijos, a costa de los impuestos que pagamos todos.
A mi, desde hace muchos años me parece que democracia y monarquía, aunque sea ésta parlamentaria, no maridan bien. Desde que tengo uso de razón política, (y os aseguro que era  muy jovencita), he encontrado un auténtico despropósito que la democracia sostenga un régimen monárquico, pues éste es, en esencia, antidemocrático, por vitalicio y por hereditario.

Considero, después de haber leído mucho sobre el tema, que Juan Carlos de Borbón jugó un papel importante en la Transición y eso queda para la historia. Pero su momento ha pasado ya. La democracia  superó un golpe de estado y está plenamente consolidada. Carencias tiene muchas, pero desde luego no me cambiaría por los ciudadanos del Corea del Norte.

Para muchos  es hora de que el Rey ceda el testigo, es decir, que abdique  en su hijo Felipe, pero no para otros. Los españoles estamos mayorcitos y somos maduros, unos más que otros, para elegir si queremos un régimen monárquico o republicano  Y esto último no debe confundirse con la dictadura del proletariado o los extremismos de izquierdas. Se trata de preferir un sistema político frente a otro, simplemente. Cuestión que asusta a los dos grandes partidos de este país.
Hay quien dice que si algo funciona mejor no moverlo. ¿La Casa Real está a la altura de las circunstancias? ¿Se aprieta el cinturón como el resto de los españoles? La monarquía tiene a estas alturas poca credibilidad moral, incluso para los monárquicos más aguerridos. El debate sobre un nuevo modelo de Estado va cobrando fuerza.
¿Alguien se atreve a ir más allá? Pongamos que hablo de referéndum. Pongamos que hablo de que los españoles decidan. Eso también es parte del juego democrático. Pero nadie se atreve a abrir ese melón.


10 respuestas a “La Infanta imputada. La monarquía muy tocada (por Arantxa)

  1. Olé, olé, olé… me ha encantado tu post, Arantxa. No tengo nada que comentar porque ya lo has puesto tú muy clarito. Hace tiempo que una monarquía dejó de tener sentido en este país, si es que alguna vez lo tuvo, pero en los últimos tiempos se están cubriendo de gloria. Es una vergüenza ver a gente pasando hambre y a cierto círculo de privilegiados mantener su estatus y su modo de vida. En fin, que amén a todo lo que dices.

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  3. Tengo claro que la casa real no está a la altura de las circunstancias desde hace años, pero lo de ahora es ya el colmo. A mí personalmente me da vergüenza la imagen que están dando entre unos (políticos) y otros (monarquía)de cara al exterior. Y lo de la vergüenza es lo de menos, lo preocupante es la marca España y todo lo que ello implica y puede implicar de cara a inversiones extranjeras. Si desde fuera nos ven como un país de pandereta ¿quién va a querer traer aquí su dinero?
    Buagg….

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  4. Qué te voy a decir? No están a la altura de las circuntancias y sobre apretarse el cinturón… No saben lo que es la crisis.

    El caso Nóos es grave, supongo que el yerno pensaba que a por él no irían y sorpresa! Y ahora la infanta imputada, a ver si al.final declara o no.

    No hacen bien al país y es una institucion anacronica.
    Republicana Convencida

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  5. Yo también soy republicana desde que tengo conciencia política, que también fue hace muuuuuchos años. Que los Reyes y su familia, que siempre me ha parecido que vivían de la sopa boba, incurran además ahora en delitos y faltas (que esas también me perturban) solo fortalece la sensación que tengo desde hace tiempo de que a los españoles nos hace gracia que nos tomen el pelo.
    Me da vergüenza pertenecer a un colectivo territorial, que es el de mis conciudadanos, que lejos de escandalizarse ante este tipo de actos o imponer por la fuerza de la razón y la justicia la limpieza que correspondería, se consuela con hacer chistes y chascarrillos de los corruptos y sinvergüenzas, y aplauden con envidia a esa picaresca con la que identifican el espíritu nacional.
    Sí, estoy muy cabreada. Y muy triste.

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