Ama de casa sin devoción (por Arantxa)

El otro día en un grupo de Whatsapp con un grupo de madres de la zona lancé la pregunta “¿Alguien sabe dónde puedo comprar un hule?”. Para los y las que no lo sepan un hule es un mantel de plástico. No es elegante ni trendy, pero resulta de lo más práctico en una casa con niños. Guarreen lo que guarreen se pasa una bayeta y ya está. Una mamá dijo que el tema era marujil y nos echamos unas risas virtuales. 
Últimamente mis penas son de “maruja”. Ayer se nos estropeó  la lavadora y no lo supimos hasta que la vecina del primero tocó al timbre porque estábamos regando su terraza. A achicar la terraza de la cocina y a lamentarse pensando que mientras no venga el técnico voy a tener que lavar algunas prendas a mano.
Cuando se me acumulan estos problemillas domésticos –el  lavavajillas está pidiendo un cambio de goma urgente o la vecina volverá a subir y hay que llamar al persianista- me entra una especie de claustrofobia porque soy un ama de casa regular.  De aprobado y ya. Si me quedara en paro iba a buscarme la vida para no pasar día tras día entre cuatro paredes, porque la casa me agobia mucho. Encima no encuentro placer en ninguna sus tareas, obligadas labores en las que hay gente que halla cierto disfrute,  ya sea limpiar el polvo, planchar, tender… A mi me da todo una pereza mortal y además se trata de tareas ingratas y bastante efímeras, lo que se limpia poco dura en ese estado y así con todo. Y eso que tengo ayuda, pero aún así siempre hay algo por hacer.
Recuero que hace tres veranos, en la piscina de la urbanización, un grupo de mujeres hablaban de sus televisores. Ya he manifestado en alguna ocasión que no veo la televisión. Es más, mientras la que tenemos funcione no pienso cambiarla por una de esas que parecen mini pantallas de cine porque me da dolor gastar dinero en semejante aparato. Alguien me preguntó y yo dije que no la veía, que prefería leer. Supongo que alguna pensaría que soy una snob, pero es la verdad. Ni siquiera ver la tele me relaja como me han dicho algunas mujeres –amas de casa a tiempo completo o trabajadoras fuera- que les ocurre a ellas. Lo de recoger la cocina y plantarse en el sofá a ver la tele es un clásico pero mi me altera los nervios.

Si alguien tiene un truco para afrontar las tareas domésticas no digo como algo placentero pero no como una tediosa obligación que me lo dé. Porque seguro que lo hay, además de resignarse.

20 respuestas a “Ama de casa sin devoción (por Arantxa)

  1. Solo decir que ¡¡¡odio las tareas de casa!!! Intento hacerlas con la mayor alegría posible, poniéndome música, cantando a todo pulmón, bailoteando… pero da igual, las odio, las odio y las reodio… Pero bueno, como va a dar igual quejarse que no, sufrir que no, porque hacerlas hay que hacerlas, pues eso, con el mejor humor posible

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  2. Madre mía, doce horas de tareas domésticas, me lo imagino como un horror. Yo estoy de vacas y voy a hacer las imprescincibles, para que sean eso, vacaciones. Gracias por opinar, Mónica.

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  3. Yo del orden y la clasificación de ropa también soy algo obsesa. A medida que el peque crezca te darás cuenta de que lo del orden es más difícil de mantener. Y eso que mi hija mayor se pone a ordenar el salón, pero a su manera. Un beso.

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  4. Es verdad que sólo trabajo en verano y navidades (a jornada total) y el resto del año 3 horas por las mañanas en una casa cuidando a una anciana y limpiando el tiempo que me sobra!!!

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  5. La que está escribiendo fue una loca de la limpieza. Durante algunos años de mi vida, le dediqué a las tareas domésticas unas 12 horas al día (en un apartamento y con sólo 2 personas viviendo en él). Con lo cual podéis imaginar…limpiar sobre limpio. Al nacer mis hijos las cosas cambiaron algo, pero no mucho…y a 18 años de aquella etapa estoy casi curada, pero aún así mi casa está un poco más limpia y ordenada de lo normal. Y no me avergüenzo, me gusta limpiar y sobre todo me encanta ver todo limpio. Ahora tengo una perrita , y NADIE que venga a mi casa encuentra un pelo….jiijiji. Y os diré que ODIO cocinar…(nadie es perfecto,jaja)

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  6. Gracias por el interés pero no creo que sea de psicólogo. Esto ha sido un pequeño desahogo. No es depresión, es hartura y aburrimiento. Pero vamos, que seguro que a muchas personas les pasa lo mismo. No todos disfrutamos jugando a las casitas.

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  7. ¿Un buen truco? No te hace disfrutar mientras limpias, pero sí después… ¡Invita amigos a casa! Te sientes un poco obligada a presentar la casa decente (si no viene nadie, puedes decir “total… tampoco es tanto y estamos solos…), te pegas una panzada, consigues que “parezca” que tienes una casita 10, y luego lo pasas bomba… volviendo a ponerlo todo perdido con los amigos, sus niños y lo que sea…
    Pero pesa menos, en serio…

    (Muy buen post, me ha gustado, no siempre sufro tanto como tú dices, pues a mí el resultado sí me satisface, lo que me puede es tener que compaginarlo con trabajar y pensar-en-querer-descansar…)

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  8. Odio todo lo que sea llevar una casa: odio limpiar, porque además de aburrido es que no cunde, al segundo todo sucio. Odio cocinar, me esfuerzo porque tengo un hijo que alimentar adecuadamente. Y odio sobre todo prever todo el rato: planificar y hacer una compra que se acaba al instante, planificar un menú que luego nunca logro hacer como pensaba, ordenar y ordenar para que siempre esté desordenado, intentando encontrar un método que no existe, o tratando de optimizar esfuerzos, espacios, modos… un horror y una desilusión no dar nunca con la fórmula mágica. Ahora, tras un cumpleaños lleno de regalos, trato de averiguar cómo guardar todos los juguetes en el mismo espacio donde antes había menos.
    Luego está el tema del bricolaje, como no sé ni colgar un cuadro pequeñas cosas como una humedad solucionada que hay que repintar, un espejo nuevo sin colgar, unas baldas necesarias, unas cortinas antimiradas… es que directamente me ahogo.
    Ahora me falla internet, y solo pensar en llamar a mi proveedor a ver que pasa es la gota que colma el vaso.

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  9. Comparto todo lo que dices, siento no poder darte ningún truco, si te enteras de alguno me lo cuentas!!
    todas las tareas domésticas son aburridísimas, o al menos a mi me lo parece. Besos

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  10. Pues sí, limpiar es un coñazo supino… no conozco a nadie a quien le motive. Cocinar es otra cosa, si le coges el gusto es relajante y creativo… Eso y la jardinería es lo único que me gusta hacer relacionado con los quehaceres del hogar. Aun así como soy un pelín neurótica del orden, le dedico bastante tiempo -bastante más de lo que me gustaría, vaya- a las tareas domésticas. Como dice Mi Álter Ego, ponerse música es la clave.

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  11. Yo no soy buena ama de casa para nada, ni buena in mala. Lo que hago lo hago por pura obligación, mecánicamente y sin ningún tipo de disfrute. Por otra parte, también creo que en parte es porque tengo que compaginarlo con trabajar a jornada completa y partida fuera de casa. Imagino que si me dedicara 100% a trabajar en casa, me lo montaría de otra forma y trataría de buscarle su punto, que seguro que lo tiene.

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  12. A mí me pasa igual. Hay tareas que me fastidian algo menos que otras pero, aun así, todas me parecen un rollo patatero. Jajajaja. Yo lo que hago es ponerme música animadillas y, mientras canturreo, parece que la tortura es menor… Besotes!!!

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