La desconfianza (por Chelo)

La desconfianza es una mala compañera de viaje. En cualquiera de sus versiones: amigos, hijos, pareja, compañeros de trabajo, de equipo, proveedores, clientes, socios… hay tantas formas de desconfiar como tipos de relaciones posibles. Hay quien desconfía de sus mascotas y quien no se fía ni de su portera ( “yo a mi portera no le digo cuando me voy de vacaciones, por si acaso” [sic])
A veces la desconfianza está justificada pero otras tantas no; hay gente que es desconfiada por naturaleza y otras personas con fe ciega en todo y en todos.

No me considero especialmente desconfiada, aunque reconozco que a veces soy un poco paranoica y me pueden mis propias obsesiones. Lo bueno es que con la edad, con el paso del tiempo, con las experiencias vivida, pero sobre todo, con la inexorable selección natural (y no tan natural) de la gente que me rodea, cada día vivo más tranquila y confiada.

En el terreno profesional, para trabajar bien en equipo hay que saber confiar. Es algo que se aprende. También te lo tienes que ganar, a la confianza hay que mirarla en las dos direcciones. Muchos no lo han aprendido.

En el terreno personal, la confianza es la base de las relaciones, al menos de las buenas relaciones. La desconfianza lo envenena todo, todo lo rompe, quizás todo menos las relaciones con los hijos, porque a los hijos se les perdona todo sin rencor, sin resentimiento. Confiar en los hijos es algo que también tiene que aprenderse. Muchos tampoco lo han aprendido.

La confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una actitud que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende de la acción de un otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse del no-control del otro y del tiempo.”
Laurence Cornu

¿Has pensado si la gente que te rodea confía en ti? ¿Has pensado qué cosas de las que haces te hacen ser una persona de confianza? Yo lo pienso a veces, todo es mejorable, siempre.


10 respuestas a “La desconfianza (por Chelo)

  1. En lo laboral soy confiada, pero en lo personal, y sobre todo en lo relativo a mis hijas, muy desconfiada. Soy precavida y algo miedosa y no le dejaría mis niñas a casi nadie, la verdad.

    Me gusta

  2. Jajajaja, claro que no es una indirecta 😉
    También hay otro tipo de desconfiados laborales: aquellos que por miedo a que alguien destaque más que ellos ocultan información relevante al equipo entorpeciendo el trabajo, para luego ponerse ellos los laureles.

    Me gusta

  3. Es verdad que muchas veces la desconfianza va unida a la timidez, pero esa no es la desconfianza que mencionaba Isa, la de la suspicacia, esa te protege, no te envenena 🙂
    Yo también creo que eres una perosona en quien se puede confiar.
    Beso!

    Me gusta

  4. Espero que no sea una indirecta Carol!!
    Si, hay mucho listo en los entornos profesionales, hay que tener cuidado con ellos y aprender a manejarlos, para mi es cíclico, hay temporadas que los llevo bien y otras que me superan totalmemnte.
    Un beso guapa!

    Me gusta

  5. Siempre he sido bastante desconfiada, por naturaleza y por experiencias vitales… Es curioso, porque en mi caso va unido con la timidez, lo difícil que se me hace abrirme a las personas que no conozco mucho… Con los años, he descubierto que (esto es válido para mí, no tiene porque serlo para todo el mundo) es mejor mantener un pelín de prudencia, de distancia, antes de entregarte y confiar. Eso sí, cuando alguien me demuestra que puedo confiar en él/ella, me ha ganado para toda la vida… Por ello creo que yo también soy alguien en quien confiar si hemos establecido una relación fuerte…

    Me gusta

  6. Tema peliagudo. Es difícil hallar el equilibrio. En general, creo que hay más gente buena que chunga y que hay que “confiar en la bondad de los desconocidos”, pero si vas con la guardia baja te la dan con queso con frecuencia.
    Es curioso, y muy cierto, lo que dices de la confianza en entornos laborales. Mucha gente pone en el CV eso de “habilidad para trabajar en equipo”, cuando lo que quieren decir es “habilidad para enmarronar a mi equipo mientras yo me toco las narices”.

    Me gusta

  7. La desconfianza como precaución, como tú dices, si no es patológica, no es mala. El problema es cuando te resulta difícil confiar per se, cuando el afán de controlarlo todo o la suspicacia excesiva te hace no fiarte ni de tu sombra.
    Yo tampoco confío en todo el mundo y, por ejemplo, con los temas que involucran a mis hijas soy más desconfiada de confiada, así de entrada. (no hablo de fiarme o no de ellas, son muy pequeñas para desconfiar, me refiero al resto del mundo en su relación con ellas 🙂

    Por lo que a mí respecta eres muy de fiar, estoy pensando que incluso te dejaría a mis hijas una temporada ¿te las mando? 😛 jajajaja

    Me gusta

  8. No creo que ser desconfiado sea malo, siempre que no alcance límites patológicos. La desconfianza propia de la precaución basada en el conocimiento del género humano es sana. Otra cosa es la suspicacia sin motivo.
    Yo no confío en todo el mundo. Solo en quien me ha demostrado que puedo confiar en él. Lo que no sé es si resultare fiable yo. Espero que sí 😉

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s