Odio ir al parque con mi perro (por Ana)

Jarete y algunos de sus colegas del parque

En el principio de los principios de este blog, Chelo escribió un post sobre los padres que habitan los parques de niños que se llamaba Odio ir al parque con las niñas y el de hoy le da una vuelta de tuerca a lo que ella escribió. Si duro es convivir con el listado de distintos tipos de padres que ella nos detallaba, relacionarse con los dueños de perros que rondan por los parques tampoco es moco de pavo…

Llevo a Jarete siempre al mismo parque, básicamente por comodidad. Está al lado de casa, es espacioso y se alarga en un paseo de media hora, con lo que es ideal para caminar sin controlar el tiempo que tienes fuera a tu compañero de piso. Pero, como en todo en la vida, tiene también sus contras y estos no son otros que los “animalicos” de dos patas que por allí andamos.

En situaciones forzadas no reacciono bien. Soy bastante asocial cuando estoy en un ambiente que no es el mío, cuando, en teoría no tendría porque estrechar lazos con nadie, ni siquiera dirigirme a otro ser humano… pero amigos, tener perro implica que tu mascota, tan adorable en casa, que solo te quiere a ti, en realidad quiere tener colegas con los que correr, olisquear las cacas, pelearse por mear en el mismo sitio y luchar por la perrita más en celo del territorio. Y ahí empiezan los problemas porque, ¿qué se hace mientras tu perro juega/ataca/pelea/olisquea o intenta montar al perro de otra persona? Pues no te queda otra que dirigir una sonrisa a dicho dueño y, en el 99,9% de los casos, hablar con él/ella. Y aquí hay de todo, como en botica:

Los cotillas: No llevaba ni dos días acudiendo a este parque cuando un matrimonio de “los de toda la vida” en el que él lleva el mando y ella tiene una vocecita inaudible y camina con la cabeza gacha, ya sabía mi nombre, ocupación, que era viuda… pero les faltaba un dato… Un día se plantaron así, como el que no quiere la cosa y el marido (fornido, calvo, mayorcito) me dice: “Si no es indiscreción… (cualquier conversación que contenga estas palabras debe ser eliminada de raíz, os lo advierto por si os pasa alguna vez) ¿cuántos años tienes, 53 o por ahí?” Muertaaaaaaa me quedé… de verdad, no me conocéis, pero tenéis que creerme. No he cumplido aún los cuarenta (vale, me quedan dos meses, pero no los he cumplido) y visto y peino bastante informal, vamos, que admitiría, de mala gana pero lo admitiría, que me hubieran dicho que 45, pero… ¿cincuentra y tresssss?. Les eché una mirada de “moriros aquí mismo, sois escoria que no deberías habitar el mismo planeta que gente amable que me echa la edad que tengo”. Les digo que no he cumplido los 40 y ella, la mosquita muerta, me dice que vamos, que ni de coña, que ellos habían hablado (¿pero qué vida tiene esta gente que tienen que hablar de mí?) de que debería tener alrededor de los 55. Y para rematar, el marido llama a otro asiduo de por allí y le dice: “Fulanito, ¿a que tú a esta señora le echarías 54 años?” El asiduo no sabía dónde meterse… cambió de conversación y yo me marché super indignada. Ahora, cuando les veo, les hago un saludo super despectivo con la cabeza y sigo andando con todo el garbo juvenil del que soy capaz.

Los asiduos: Algunos me caen bien, otros no… pero da igual, aunque intente evitarlos acudiendo al parque a distintas horas SIEMPRE, PERO SIEMPRE están allí con sus perros. Yo no soy del grupo de los cotilla, así que no pregunto, pero o están entrenando a sus perros para las olimpiadas caninas o no entiendo cómo se lo montan, cómo pueden estar a TODAS HORAS en el parque. ¿No trabajan, no tienen familia, amigos? Bueno, lo de los amigos lo tengo claro, son entre ellos super colegas, pasean a sus perrillos en manadas enormes que invaden el paso de paseantes, niños y personas que vamos con una sola mascota. Se llaman por sus nombres, aman a todos y cada uno de los perros de la manada y son sumamente cerrados, ellos tienen su grupo, #teamasiduos les llamaría yo, y te hablan solo para decirte que tu perro es infeliz porque le llevas con correa. Este tema es su preferido. Ellos son completamente ilegales, no se puede ir con el perro suelto en un parque a partir de las 10, pero sea la hora que sea, ellos llevan a sus perros sueltos porque ellos los tienen totalmente dominados (cuando no se les escapan cada dos por tres o son atacados por perros con correa que no son dóciles y que el dueño no puede controlar cuando se le acerca un perro suelto a molestar a su perro con correa)… Y nos echan la charla a los que los llevamos bien haciéndonos sentir culpables de que nuestro perro no corra lo suficiente. Pues no, señor/a!!! tengo un trabajo, una casa, una familia, amigos, compras que hacer, series que ver, música que oír… No puedo vivir el el parque como ustedes… Mi perro sale tres/cuatro veces al día el tiempo suficiente, recibe el amor que tiene que recibir y cuando tiene que correr, lo hace suelto en un espacio cerrado para canes, como el de El Retiro que, por cierto, está a 15 minutos de su parque.

Jarete y yo tenemos otros planes, el parque está bien, pero luego un aperitivo compartido

Los mirarme y no me toques: De estos hay dos tipos, los que llevan a su perro con una correa tan corta que el pobre animal parece ahogado todo el camino. Por otro lado los que los llevan suelto pero no les gusta que el resto de perros se acerquen al suyo, ni mucho menos que los huelan, los laman o los revuelquen por el suelo, actividad, para los neófitos en cosas de mascotas, que les encanta hacerse entre ellos. Unos por miedo a tu perro, otros por miedo a su propio animal, los más porque son personas que miran por encima del hombro a todas las especies, animales o humanas. Estos por no menos no intentan interactuar, cosa que, personalmente, agradezco en el alma.

Los listos que todo lo saben: Los que te dicen porqué tu perro acaba de mirar a la izquierda, porqué es mejor darles de comer antes o después de salir o incluso, porque nunca adoptarían un perro y siempre lo comprarían. Esto me pasó con un tipo super atractivo que la cagó cuando me dijo eso, que él no adoptaría porque muchas de las novias que él ha tenido (¿es necesario en una primera conversación forzada decir que has tenido millones de novias?) tenían perros recogidos y adoptados y que todos tenían taras… Cuando me dijo que tenía un perro enorme de no sé qué raza pero en el super chalet de sus padres y que ahora tenía este pequeño porque había vendido su superchalet propio para venirse a vivir a Madrid, me dí cuenta que el que tenía taras era él.

Mi perro adoptado no tiene taras. Mejor solitos que mal acompañados

Los señores/as mayores:  Estos van a su rollo, sólo te necesitan para contarte su vida y lo cariñoso y maravilloso que es su perrillo (casi siempre pequeño y con cara de mala leche) Siempre he sentido un especial aprecio por la tercera edad, así que estos no me molestan hasta que no me preguntan si estoy “en estado” como una señora el otro día. Hay que decir que llevaba una blusa de esas super anchotas estilo premama, así que se lo perdono… a los de los 53 años ni de coña…

Los que van a ligar: Dicen que existen, yo no los conozco, en mi parque el único hombre un poco potable es el tarado del chalet y las novias que encima no quiere que su perro juegue con el mío. Seguiremos buscando…

Me está quedando esto super largo, así que lo dejo ya pero que sepáis que hay unos cuantos más: los deportistas, los que van con niños y les dejan llevar a ellos a los perros, aunque sean de una raza que pese 50 kilos, los puristas de las razas…


6 respuestas a “Odio ir al parque con mi perro (por Ana)

  1. Aunque soy ajena totalmente la mundo perruno doméstico y para que engañarnos, al no doméstico también… nunca me había fijado en la fauna que lo conforma, buen estudio compañera.
    Sobre los cotillas que mencionas, sin comentarios ¿y todavía les saludas? vamos hombre!

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  2. La verdad es que los parques albergan una fauna digna de un documental del National Geographic. ¡La cantidad de gente rara qye los frecuenta!
    Me he reído mucho con tu tipologia. ¡Muy buena!

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  3. Añadiría unos más a la lista: los que no recogen las deposiciones de sus animales, propietarios sucios e incívicos. No tengo perro, pero por algunos parques hay que sufrir al pasar sorteando las mierdas.
    En cuanto a los cotillas, sus comentarios totalmente faltos de inteligencia emocional.

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  4. Ana, buen estudio psicológico de las diferentes clases de dueños de perros, me has hecho sonreír 🙂 Yo, en Madrid, nunca he tenido ni tendría perro, pienso que es una servidumbre más, y ya tenemos bastantes. Y como soy algo cotilla 🙂 y observador… ¿ese parque no es el Parque de Berlín? Lo digo por esas estructuras metálicas delimitadoras de espacios, por esas mesas metálicas iguales a las de los baretos de sus terrazas. Yo vivo cerca, voy con mi nieto Mateo a menudo y lo atravieso muchas veces (cuando no estaba jubilado, todos los días para ir a la oficina). Me fijaré a partir de ahora para ver si reconozco a Jarete e invitar a una caña a su “jefa” im-perfecta 🙂

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