Huída (por Isa)

huídaEn el lugar más recóndito de la isla solo oía el rumor lejano de las olas y su respiración agitada por la huida. Buscó cobijo a los pies de un árbol, frondoso, viejo, y se acurrucó entre sus raíces nudosas. “Que no me encuentre, que no me encuentre”, se repetía con el fervor febril de un rezo desconsolado.

Más aún que el hombro maltrecho, y la oreja desgarrada por el mordisco, lo que le dolía sobre todo era el vientre. Mucho. Ya parada, casi en calma, pudo percibir que las punzadas eran rítmicas y cada vez más intensas.

Apretó las piernas, como si pudiese evitar lo inevitable y comenzó a aullar de puro desgarro, a pesar de que sabía que sus gritos podrían ayudarle a localizarla. Revolviéndose en el suelo, enloquecida por el dolor y el esfuerzo del empuje, perdió el conocimiento.

Y no pudo verlo llegar. Ni a él, ni al hijo que le arrebató de las entrañas.

 


3 respuestas a “Huída (por Isa)

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