Mi vida sin gluten… que no pudo ser (por Isa)

Gluten a cascoporro

Hace unos años estuve pocha durante meses… fue entonces cuando decidí escribir este post que llevaba en borradores desde entonces. Ahora estoy completamente recuperada. Menos mal 😉 La culpa de todo pudo tenerla el gluten, una sustancia pegajosa y de color pardo, formada por proteínas, que se encuentra en la semilla del trigo y de otras gramíneas y que proporciona gran cantidad de energía al organismo. El gluten es una de las bestias pardas de la alimentación. Y está muy de moda eliminarlo de las dietas.

Un pico de estrés, de esos de los que se te cae el pelo de forma tan intensa que crees que vas a quedarte calva, me tuvo con diarrea casi dos meses… Al principio, pensé que era un virus, que es lo que te dice el médico cuando no tiene ni pajolera idea de lo que te pasa, ni le interesa descubrirlo… Así que me dí al aquarius y a la dieta blanda sin que la caca dejara de serlo. Muy gráfico. Lo sé.

Por fin, una doctora muy maja con las cuerdas vocales más torturadas que el motor de la moto de un hippy me dijo que lo mío iba a ser gastritis, que me harían pruebas y demás para asegurarse, pero que podía comer lo que quisiera y además: ¡cinco veces al día! ¡qué felicidad! Qué gran criterio y sabiduría los de esta mujer de Ciencia…

Un mes más tarde, después de los análisis, las biopsias, de atravesarme con tubos como si fuera un pincho moruno para revisar mi aparato digestivo con una gastroscopia y una colonoscopia, el diagnóstico concluía que además de gastritis tenía una inflamación del duodeno y una intolerancia al gluten.

No soy especialmente curiosa en cuanto a enfermedades se refiere, así que lo de la inflamación del duodeno no sé qué es ni lo que implica. Lo del gluten sí… Fue la misma doctora quién mirando una foto del diagnóstico de mi biopsia en el móvil me recomendó que consultase la página de la Asociación de Celíacos para enterarme de qué puedo comer y que no. Y me mandó al Mercadona (como todos los demás con los que hablé después). Entonces dejó de parecerme tan maja esta mujer de la ciencia. Fue leer todo lo que NO podía comer… y estuve a punto de ponerme mala de nuevo.

Al principio lo intenté, empecé a evitar todos los productos que contienen gluten. Los más obvios, todos los derivados del trigo (pan, bollos, pasta, etc) -creo que nunca me había apetecido tanto un bocata y una pizza como entonces- pero el gluten también se cuela en los platos precocinados, en las salsas envasadas, en muchos embutidos, en las golosinas, en los helados… Como tengo amigos que hace tiempo que eliminaron el gluten de su dieta, me recomendaron lugares donde conseguir los productos de mayor calidad al menor precio, y trataron de convencerme de lo sano y lo guay que era prescindir de ese demonio alimentario.

No cuajó la cosa. A mi masa le faltaba gluten para prosperar. Además de lo carísimo que me pareció todo lo sin gluten, lo determinante fue que no conseguí hacerme con la textura y el sabor. Lo echaba tantísimo de menos… que empecé a perder el interés por la comida. Y eso me llenó de tristeza, porque yo soy una de esas personas capaces de alcanzar la felicidad absoluta a través del estómago.

Total, que al final empecé a pasarme por el forro la restricción nutricional y constaté que no me pasaba nada (ni malo ni bueno). Celebré con una bacanal de pasta y con una buena jarra cargada de zumo de cebada mi regreso al mundo del gluten y aquí estoy, tan pancha y sin acabar de entender a quienes lo excluyen de su dieta sin prescripción médica, por pura moda, por que adelgaza (que los hay). Seamos serios, ser celíaco es un problema de salud que no debería tomarse a broma. Y prescindir del gluten por meros motivos estéticos no es algo muy recomendable.


9 respuestas a “Mi vida sin gluten… que no pudo ser (por Isa)

  1. Es una faena no poder comer las cosas que te gustan. Estoy de acuerdo contigo en que el estilo de vida que llevamos seguro que no ayuda, aún así hay mucha tontería, auto diagnóstico, sobre diagnóstico… pero francamente, cada uno que haga lo que quiera, mientras no se metan conmigo, yo no me meteré con ellos 😜

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  2. Me parece una faena enorme lo de tener una intolerancia alimentaria. Especialmente si no te deja disfrutar de la pasta, el queso y la cerveza (aunque siempre nos quedará el vino 😉 ¡Menos mal que se quedó en falsa alarma!

    No sé si llamarlo moda, pero es cierto que en los últimos años parece que todo el mundo tiene una intolerancia. ¿Será un “comodín” de médico como lo de los virus o el estrés?

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    1. Fíjate, yo creo que gran parte de todo lo que nos pasa de un tiempo a esta parte tiene que ver con nuestro deteriorado estilo de vida: trabajamos mucho y nos cuesta desconectar, vamos estresados por la vida y comemos como el culo. Lo raro sería que nuestro sistema digestivo no se viera afectado…
      En lo de las intolerancias y las alergias, no tengo muy claro sí es que es una moda, un sobrediagnóstico… o que efectivamente, comer mal y respirar mierda nos está generando cada vez más patologías de este tipo.
      Y sí, no poder comer lo que a uno le venga en gana es una putada muy gorda. A muchos, no les queda más remedio que acatar las restricciones… y a los que lo hacen de motu propio no acabo de entenderlos (por decirlo de forma suave)

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    1. Una gastritis aguda por el estrés, que derivó en crónica y en colón irritable. Estar dos meses con diarrea y sin poner remedio no me vino muy bien. Conclusión: hay que ir al médico antes y no dejar pasar el tiempo autotratándose.

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  3. Ay Isa, no sabía!! Pues mira, si te encuentras bien… Me alegro por ti 🙂
    A me diagnosticaron celiaquía en 2009 y me lo he tomado en serio, con el sacrificio que conlleva 😣 Me comieron bien el coco con la necesidad de no saltarme nunca la dieta gluten-free y así sigo.
    La verdad es que me encuentro mucho mejor que cuando fui al médico, dolorida y aplatanada.
    Eso si, me dejo una pasta en la comida “especial” y salir de cañas a veces es un poco odisea…

    A la gente que hace esta dieta por gusto la ponía a hacer, además, una dieta para hipertensos y para diabéticos.. Total, ya que se cuiden del todo 😝.
    En serio: Me parece una tontuna total: ni es más sano ni adelgaza.

    En fin, feliz “glutinizacion” 😙

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    1. Ay, Paqui, maja… si hubiese detectado que la vuelta al gluten me sentaba mal, habría renunciado a él. ¡Lo importante es la salud! pero me da mucha rabia la gente que lo banaliza. Joer… que hay gente que no puede ni tocar a unas migas de lo mal que se pone.
      ¡Tú cuídate, corazón! A ver para cuándo un encuentro Gala-Lola 😛

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