Pequeños placeres vitales (por Olga)

 

AMANECER ROSA

Iba a empezar este post con un “me da la sensación…” Pero no, no es solo una sensación, la verdad es que creo firmemente que vivimos en automático, absorbidos por la rutina, súper concentrados en buscar lo que creemos que nos hará felices ahí fuera, creyendo en general, que sólo las grandes cosas nos harán realmente felices. Pues ¡sorpresa! estás rodeado de millones de micro cosas, micro acciones, de micro simplezas, sumamente poderosas para transportarte en un sólo segundo a la felicidad más absoluta, solo hay que aprender a practicarlas un poco.

Yo además de intentar darme cuenta de ellas y disfrutarlas, también practico los mini premios cotidianos. Por ejemplo:

  1. La ducha después del gimnasio, cuando estoy ahí dándolo todo en mi clase de Gap, prácticamente echando el higadillo por la boca, mirando el reloj de la clase que a momentos me parece que es un fake y está parado… me concentro en mi pequeña gran recompensa, la ducha que me voy a pegar después, con mi gel con olor a verano, el agua calentita, sin nadie que me moleste, ¡yes!
  2. Llegar a pagar la compra del súper y pillar una caja sin cola, sí es súper maruja esta simpleza, pues ¿y qué? a mí me encanta,
  3. O cuando llega el final del día y te metes en la cama con las sábanas recién puestas, limpitas, suaves. Aquí incluyo también el ratito que me meto con mi hija en la cama hasta que se duerme, ese ratito de achuchones no tiene precio, la verdad.
  4. Y aunque me pego unos madrugones muy serios de lunes a viernes, mi momento café calentito, a solas conmigo misma me da la vida.
  5. Otro de mis preferidos es cuando voy en el coche y pillo alguna avenida de estas inmensas y me encuentro con todos los semáforos en verde, ¡Ay me encanta! qué placer y si encima encuentro sitio a la primera ya es la leche.
  6. Entrar en un Zara Home y disfrutar de lo bien que huele, mmm me encanta, ese ambientador, joder, en mi casa no huele igual, por lo visto lo ponen por el aire acondicionado…
  7. Y desde que vivo en Valencia hay dos cosas que simplemente me flipan y que creo que es difícil que se conviertan en rutina aburrida, son los pedazo de amaneceres y atardeceres de esta ciudad, no sé,  será la luz, el mar, la energía de esta ciudad, ¡Una auténtica pasada!
  8. Que pongan en la radio una de esas canciones que puedo cantar dándolo todo, a grito pelado en el coche, esa mola bastante.
  9. Saborear una cañita bien fresquita, con su espumita, a ser posible en modo terraza y con buena compañía, esta es un serio chute de serotonina en vena.
  10. Y bueno como algo bueno tiene que tener lo de trabajar by myself, pues una de las ventajitas es poder hacerlo donde me da la real gana, como en el balcón de mi casa, en mi hamaca, mi ordenador, musiquita… Muy recomendable.

Y tengo unas cuantas más como dejar que me pegue el sol en la cara, estar el domingo entero en pijama, Netflix, mis chicos y poco más, largas conversaciones con amigas, encontrarme fotos de hace mil años y sentarme a verlas… Hay mil maneras de disfrutar y tan fáciles.

Pues eso im-perfectas, os animo a que os paréis y hagáis una lista aunque sea mental de todas esas cosas que os hacen un poco más felices, esas simplezas vitales que llenan el alma.

Olga: Hace no tanto cambie Madrid por los desayunos a orillas del mar en Valencia. Miro al mundo desde mi balconcito particular que esta en El mejor lado de la vida, desde donde tengo vistas gourmet, olor a mercado y sabores infinitos. Con buen humor, energía positiva, un pellizco de sarcasmo y 100% de autenticidad le planto cara a la vida. 


3 respuestas a “Pequeños placeres vitales (por Olga)

  1. Qué razón tienes en que hay que fijarse en las pequeñas cosas que nos hacen feliz, Gates. Me ha encantado el post… y tu listado 🙂
    De estos últimos meses puedo decir que el momento en que llegaba a casa y me quitaba la peluca me suponía un gran alivio. Ahora tengo una nueva que no me pica tanto y ya no es lo mismo jajaja
    En general, comer cualquier cosa que me guste mucho (y son muchas las cosas que me gustan mucho) me produce un gran placer. Que en un aleatorio del spotify (o en la radio, que también la escucho) salga una de esas canciones que me flipan y que hace tiempo que no escucho. Sentarme, o recostarme más bien, en el sofá después de un largo día. Que haga sol. Pisar tierra en el campo. Oler el café. Y mis flores. Que florezcan mis plantas, o que saquen hojas nuevas. Leer algo tan bonito que tenga que volverlo a leer de nuevo. Andar con energía (y tener fuerza para hacerlo)…

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  2. Están genial los pequeños placeres. Así a bote pronto se me ocurre el momento de llegar a casa, cuando me quito la ropa de calle y me pongo mi chándal viejo y mis zapatillas de andar por casa. Glamurosa no estaré pero qué placer, oye. Jajajaja. Besotes!!!

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