Leyes no escritas si vives en Valencia

Hace 7 años que vivo en Valencia. A día de hoy aún estoy acostumbrándome a las leyes no escritas que reinan en esta ciudad. Cuando llegas a una ciudad de nuevas, es lógico que haya cambios, muchos de ellos a mejor, las cosas como son: La energía, la luz y sobre todo estar a orillas del mar. El mar de invierno es maravilla para el alma.

Bueno el caso es que hay que adaptarse a muchas cosas más allá del valenciano, lengua maravillosa que me encanta, tan fácil de entender y de aprender que en un momento dado me puedo arrancar perfectamente y que me entiendan. Pero Valencia tiene unas cuantas leyes no escritas que es importante conocer para tu propia supervivencia y adaptación al medio.

¡Allá vamos!

Prohibido taparse los oídos durante la mascletá, esa experiencia hay que vivirla. Si el COVID nos lo permite puede que este año las podamos volver a vivir a pie de plaza del Ayuntamiento, porque sí amiguitas, desde un balcón será todo lo cómodo que querías pero estar a pie de trinchera prácticamente no tiene precio, siempre pienso que los guiris tienen que fliparlo mucho.

¡Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà!

La paella, solo se pide a la hora de comer. Pedirla para cenar es de guiris, pero de sandalia con calceto blanco, por favor por mucho que te apetezca abstente de cenar paella.

No hay boda o comunión sin traca. Se supone que los petardos sólo está permitido tirarlos en época de Fallas. Cualquier excusa es buena para hacer tronar la dinámica.

Todas las mujeres se llaman entre ella “Carinyet” lo bueno es que un momento dado no hace falta saberte el nombre de quién tengas en frente.

No llamar a nadie en horario de siesta (15:00/17:00). Esto cuando llegas de Madrid choca, la primera vez que viví por tierras levantinas, en Alicante para ser mas concretos, lo de que al medio día chapara todo tres horas, aluciné pero oye donde fueres haz lo que vieres, así que viva la siesta, luego ya a partir de las cinco haces todos tus recados.

Cuando llueve, no se sale de casa. Aquí no llueve, aquí se abre el cielo y cae todo el agua en modo cataratas del Niágara y tu calle pasa a ser un rio navegable.

Lo mismo si «hace poniente». Que viene a ser un día con temperaturas del infierno y cuando sales a la calle, si osas claro, tendrás la sensación de tener un secador a 50º grados en la cara. Súper agradable. Así que baja las persianas y no salgas de casa.

«Estoy llegando» significa «todavía no he salido ni de casa». Pero esto yo creo que es marca nacional, aplicable a todo el territorio español.

A falta de sitio para aparcar, doble fila sin freno de mano, y el que quiera sacar el coche que empuje. Esto pasa, y te pones a pitar como una descosida cagándote en todo porque estas atrapada por alguien que ha aparcado en 2ª fila, hasta que llega un abuelete mirándote raro y te espete ¡Ché pero empujalo!, espera que ya lo hago yo… Pues eso, si aparcas en segunda fila: sin freno de mano.

El almuerzo es sagrado. El desayuno no tanto. El momento almuerzo se merece post aparte. Para empezar a eso de las 11:00 el mundo se para una hora, trabajes donde trabajes.

Todo buen esmorzaret  empieza con una buena picaeta (aperitivo). Tras engrasar convenientemente la epiglotis, llega el plato fuerte consistente en envolver entre panes de tamaño más que respetable, con la imaginación como único límite, embutidos de cerdo, carnes varias, huevos fritos, tortillas de inverosímiles combinaciones y vegetales diversos y caramillo para acabar este festival diario… Y sí, luego a las 14:00 se come.

Distancias.Da igual donde vayas, todo está a 20 minutos, en cualquier modalidad ya sea andando, en coche o en bus y sino, es que está demasiado lejos.

Que el café del tiempo lleva hielo. Y el tiempo es más bien tirando al Sahara que a Groenlandia, estoy esperanzada en que alguien me de un explicación lógica a esto.

La mejor meteorología del año es cuando hace «tiempo de fallas». Lo que viene siendo el 4 seasons in one day que llaman los ingleses.

En las rotondas no hay norma que valga. No hay carriles y aunque esté el semáforo en rojo siempre puedes girar a la izquierda. ¿Quién dijo estrés al volante? Las fila de trailers por la autovía ya si eso también para otro post.

La teoría de la cebolla: lleva mil capas para ir quitándote y poniéndote a lo largo del día porque pasarás de un frío que te cala hasta los huesos a ir en manga corta en el café del medio día.

Si te dicen vamos al río… no esperes ver un río con agua. Eso sí, es el parque más bonito y molón que verás en mucho tiempo.

En realidad tengo interiorizadas ya muchas de estas leyes, y sobre todo no cambio Valencia por nada del mundo. Esta ciudad engancha y se vive mejor que bien.


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