La ley del Talión versión 2.0 (por Isa)

LAPIDACIÓNA estas alturas de la vida no tengo claro si es que el siglo XXI ha ido degenerando al ser humano o es que siempre ha sido así. Creo que me inclino a pensar lo segundo,  que los siete pecados capitales son inherentes a la condición de hombre desde que existe. Somos violentos, envidiosos, cobardes, vagos y rencorosos por naturaleza. Y esa combinación, que es una bomba de destrucción masiva en cualquier circunstancia, ahora encuentra el ambiente propicio en las redes sociales.

La democratización de los discursos y los mensajes que propician las redes parecía que iba a ser algo guay. Yo me lo creí. A pesar de que uno de los redactores jefe del medio en el que trabajaba entonces ya me advirtió de que aquello era un estercolero. Debo de ser una ingenua de cojones. Al final, lo que parecía que podía traer brisa fresca al panorama mediático ha terminado por ser una amalgama de masas influenciables a la doctrina dispuestas a quemar en la hoguera al adversario.

Ahora que se presupone un nivel de formación mínimo en la peña que interactúa en el Twitter y el Facebook, me preocupa bastante que no haya capacidad de distinguir la noticia del chascarrillo y que haya tanto manso dispuesto a embravecerse ante el silbido de alguien que representa su hilo de pensamiento.

Las adscripciones no solo son políticas -que es lo tradicional- sino que conllevan una serie de condicionamientos morales que van de la mano. Si eres de izquierdas (por ejemplo) no vale con que estés más o menos de acuerdo con determinadas tesis socio-económicas sino que tienes que comprar el pack completo: prostitución no, aborto sí, religión no, bici sí, coche no, perros sí, toros no… lo de discrepar no está bien visto (me cachis… justo ahora que el ambiente parecía más favorable), y si se te ocurre hacerlo en público te encontrarás a los que velan por la ortodoxia de tu filiación listos para expulsarte, con insultos y amenazas si es menester.

A mí, que no soy nadie, me han llamado de todo, me han descalificado y atacado mentando a mi familia por salirme ligeramente del redil y no seguir los diez mandamientos de lo que una buena moza izquierdas debe pensar y decir. No me quiero ni imaginar lo que soportará alguien con más visibilidad o un cargo público. Tenía razón el periodista veterano, las redes hieden a cloaca, a agua estancada e infecta, porque las ideas no fluyen si no que se encuentran con diques constantes.

Da todo mucho miedo. Es escalofriante que haya gente en la cárcel por hacer chistes desafortunados y es descorazonador que el acoso o la extorsión sean moneda común en las redes sin que se considere delito denunciable en muchos de los casos, pero también lo es que se den cada vez más casos de linchamientos en masa tras juicios y veredictos populares a golpe de tweet y en tiempo real. Las amenazas o las ofensas graves no pueden salir gratis a nadie, pero no podemos dejar que la masa embrutecida sea la que se tome la justicia por su mano.


8 respuestas a “La ley del Talión versión 2.0 (por Isa)

  1. ¡Gracias por hacerme empezar el día con una carcajada! Lo digo por los cortes de ‘La vida de Brian’, porque lo otro no es cosa de risa… La peli ilustra perfectamente tres males; bueno, cuatro: 1) condena de la disidencia; 2) división de partidos políticos que deberían constituir una alternativa al poder; 3) disposición a tirar la primera piedra; 4) mujeres apartadas de la vida pública “porque está escrito”. Lo que me lleva a pensar que son males endémicos del ser humano.

    Como dice Mi Álter Ego, somos capaces de lo mejor, pero también de ser lo puto peor. No digamos si estamos en compañía de la masa enfurecida y amparados por el anonimato. Gilipollas y bocachanclas ha habido y habrá siempre, pero las redes sociales les han dado un altavoz del que antes carecían. No eres la única ingenua; yo siempre pensé que abrían un mundo a compartir conocimiento, por un lado, y una vía perfecta para mantenerte en contacto con gente a la que aprecias, por otro. Todavía lo pienso, de hecho. Pero… como toda herramienta, depende del uso que le quieras dar.

    Lo que es más grave es lo rápido que estamos todos dispuestos a lapidar al vecino. Amigos, personas a las que respeto intelectualmente, yo misma… hemos perdido los papeles más de una vez, inflamados repentinamente por algo que alguien dice y respondiendo airadamente sin reflexión previa de ningún tipo. No digamos ya el troll sin vida propia que no tiene otra cosa que hacer que entrar en TODOS los foros a tocar las narices o, peor aún, a amenazar. Es alucinante que haya personas que son amenazadas de muerte a diario en las redes sociales.

    También es triste constatar, como dices, que el que discrepa de la ortodoxia es molesto, como siempre ha ocurrido en la historia. Y lo poco dispuestos que estamos a debatir de forma reposada y argumentada. A la que te descuidas, se zanja la discusión con un insulto. El otro día leí en una historieta de El Jueves: “Cuñados somos todos de vez en cuando”. Y así es, me temo 😦

    En todo caso, como dice una amiga amiga: casi todo el mundo es majo. Sólo que los cretinos hacen mucho ruido.

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    1. Vaya postazo te has marcado jajajaja… yo también creo que la mayoría somos buena gente, pero que los chungos hacen más ruido.
      Yo seguiré discrepando de la ortodoxia y defendiendo a los débiles hasta en la jungla 2.0. Por la libertad y el respeto.

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  2. Llevas toda la razón, las redes sociales no deberían ser lugar de linchamiento público y lo son. Trato de mantenerme al margen, no me interesa entrar en polémicas supefluas en 149 caracteres; mucho menos con desconocidos, perezón.
    Falta mucha educación y sobra cobardía, el anonimato da alas a los mediocres y claro, eso es algo complicado de enmendar.

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    1. Totalmente de acuerdo en que el anonimato da alas a los mediocres… Si sumas falta de educación (y de compresión lectora) y cobardía te sale el gen mayoritario de los que están en Twitter haciendo ruido y dando por saco 😉

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  3. Siempre digo que tengo fe en la humanidad. Las personas somos capaces de hacer cosas muy hermosas y muy buenas por los demás pero también es cierto que somos capaces de las mayores crueldades. También tienes razón en que últimamente parece que nunca puede haber matices. Hay que ser absolutamente ortodoxo en cualquier opción que se elija. No vale decir “estoy de acuerdo con tal cosa pero…” En cuanto pones un “pero” ya la has fastidiado. Gracias por recordarme esta película tan estupenda. No me canso de verla. Un besote!!!

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    1. yo también tengo fe en el ser humano… aunque el ruido que hacen los de la nueva inquisición a veces que haga perderla un poco 😉
      Siempre es bueno recordar “La Vida de Brian”. Yo tampoco me canso de verla y me he vuelto a descojonar subiendo estas escenas jajajajaja ¡Gracias a ti por tu fidelidad im-perfecta! Muaaaack

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  4. Las etiquetas son lo peor. Si no te gusta Pepito es que eres acérrimo de Juanito, y eso no es así. El uso que hacemos de las redes en ese sentido es reduccionista, injusto y cabeante

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    1. Es muy difícil conversar con alguien que solo ve las cosas blancas con negras, pero ya en redes es imposible… y hay mucha gente a la que le molestan los matices. Yo lo entiendo. Son incómodos, generan dudas, te hacen pensar… ¡con lo que cansa!

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