Teletrabajo del carajo (por Isa)

Teletrabajando a muerte

Si sois gente sagaz, y sé que lo sois, habréis deducido por el título que no voy a hablar de las ventajas del teletrabajo, que las tendrá (no digo yo que no) aunque a mí cada vez me cuesta más verlas. Desde aquí os invito a hacer una reflexión sobre sus pros, porque yo vengo a hacer lo contrario.

Cuando en marzo nos mandaron a trabajar desde casa, muchos lo acogimos con alegría y cierto alivio. Iba a ser algo temporal. En mi oficina, los primeros fuimos los padres. La verdad es que no nos quedaba más remedio: habían cerrado los colegios, y era eso o no trabajar. Algunos, llevaban tiempo defendiendo esa opción, la del teletrabajo, como una medida de conciliar. Reconozco que nunca fui muy fan, y que lo único que me motivaba a sumarme a los que lo promovían era enfrentarme a quienes se oponían, principalmente jefes defensores de un presencialismo arcaico y empresarios recelosos del trabajo de sus empleados.

Esta semana que hemos tenido que volver a lo mismo por culpa de ‘Filomena‘, asomaron los fantasmas del confinamiento y la ansiedad ha sido generalizada. Todo mi núcleo familiar estuvo quitando nieve del acceso al colegio, con otros padres desesperados a palazo limpio para acelerar la preciada vuelta al cole. ¡Hasta salimos en la tele! Y es que, ¿qué familia soporta algo así?

Creo que ha quedado bastante claro que el teletrabajo con niños en casa no es imposible, pero sí bastante indeseable (infernal). Es asumible como emergencia, pero no como algo que se pueda perpetuar. Pero, ¿y sin hijos? Pues a mí sin niños tampoco me convence…

Conozco gente que está encantada trabajando en pijama y sin tener que verle la cara a su jefe. Pues a mí no me mola nada esto de estar a mi bola, sin gente alrededor con la que comentar las jugadas, ni con quien pegar la hebra sobre la última burrada del Twitter, la serie de Netflix o lo que sea, mientras tecleas o paras para tomar un café o calentarte el tupper: Socializar, reirte, compartir el estrés, sentir que no estás sola en tu agujero.

También sé de algunos, que viven muy lejos de la oficina, y que ahorrarse más de dos horas diarias de desplazamiento les compensa trabajar en casa. No es mi caso, yo echo de menos hasta el metro. Ese rato que le dedicaba a la lectura o a la escritura. (¡Cuántos posts he escrito entre el anden y el vagón!) y la carrerita de antes de llegar a la estación y la de después (¡Cardio del bueno, señores!).

Otra cosa que tampoco me mola es la falta de separación de ambientes. No le cojo el punto a trabajar en el lugar que yo tenía asociado a descanso y familia, me resulta un poco desasosegante sentir que lo laboral se come mi espacio íntimo, que me invade todas las horas y todos los rincones. Me cuesta mucho más cortar a mi hora, es más llevo meses sin conseguirlo, con la sensación de estar todo el día pringada, de que le saco menos partido a mi vida, de que he perdido mi espacio personal.

En breve cumpliremos un año teletrabajando, y esto parece que ha venido para quedarse, porque, como decía en mi resumen del año pasado, ha resultado ser rentable para las empresas: ahorran costes y los empleados cumplen con creces. Espero que se adopte un modelo híbrido, que creo que puede ser eficaz, o en el peor de los casos, llegar a acostumbrarme. Dicen que somos capaces de acostumbrarnos a todo, ¿no?


2 respuestas a “Teletrabajo del carajo (por Isa)

  1. Para mí lo peor es la dificultad para intercambiar ideas, lo que menciona Cristina del trabajo en equipo. Eso y que la factura de la luz se dispara… Y también es muy lesivo para la cohesión de los empleados. Es mucho más difícil organizarse para pelear como colectivo contra los abusos de la empresa.
    Sin embargo, hay aspectos que me gustan mucho, como el ahorro de tiempo en el desplazamiento y poder concentrarte en algo sin interrupciones.
    Para mí, un sistema mixto sería ideal. Me gusta la opción de teletrabajar, pero también me gustaría volver a la oficina de vez en cuando.

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  2. Totalmente de acuerdo contigo, por la mezcla del espacio personal y familiar, por el aburrimiento, el aislamiento y en definitiva que se carga el trabajo en equipo, la tormenta de ideas, que por mensajes de móvil que quieres que te diga, no es lo mismo ni por asomo. No te cuento en una sección como la mía, en Tribunales, lo que afecta la cosa, por la relación con las fuentes y con otros compañeros, que somos de charlar y ello activa la idea y las neuronas. Total, más desventajas que otra cosa

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